Para muchos, además de ser el templo gótico español por excelencia, es uno de los grandes monumentos del Camino de Santiago.
Ligada a la historia de nuestro país, en su interior descansan los restos de Rodrigo Díaz de Vivar, El Cid Campeador, y su esposa doña Jimena y aunque sea la armonía y majestuosidad de su arquitectura lo que más impresione, es ante todo un templo vivo, construido para el culto y la oración, dedicado a la Virgen María.
En el siglo XIII, la creciente prosperidad de la ciudad de Burgos, hito destacado en el Camino de Santiago demandaba una catedral más amplia que la existente (una catedral románica dedicada a Santa María impulsada por Alfonso VI). Tras su demolición se comenzaron las obras de la nueva catedral bajo el patrocinio de Fernando III el Santo.
Su construcción se prolongó desde 1221 hasta 1765 y, aunque predomina en ella el estilo gótico, también hallamos muestras de otras tendencias artísticas, reflejo de sus diferentes etapas constructivas. Las obras se prolongaron durante 5 siglos sufriendo los vaivenes de los factores económicos, sociales y del mecenazgo.
En resumen, la Catedral de Burgos reúne una rica variedad de estilos pertenecientes a los siglos XIII, XIV, XV y XVI. Lo que más destaca, es la armonía final de este conjunto.
La Catedral de Burgos consta de tres naves. La nave central está a su vez dividida y cerrada por una gran verja diferenciándose tres partes: el Altar Mayor, el Coro y el Crucero.
Sus capillas son numerosas, todas ellas de gran calidad artística. Así lo demuestran sus esculturas, forjados, retablos renacentistas y sepulcros que podemos admirar en nuestra visita.
El esplendor externo de la Catedral se supera, si cabe, en su interior.
CAPILLA DE LA VISITACIÓN
Se construyó entre 1440 y 1442 a expensas del obispo don Alonso de Cartagena. Es por ello capilla funeraria de don Alonso y varios familiares suyos y destaca así, en el centro, el sepulcro alabastrino del obispo, de meticulosa ornamentación.
Dirigió la obra Juan de Colonia, que está enterrado junto a su mujer, bajo las losas de la entrada.
El retablo es obra de 1653 y sustituyó a otro anterior de estilo gótico. Entre sus pinturas destacan la de la Visitación y la Virgen con el Niño y Santa Ana con San Juan, inspiradas en obras clásica italianas.
Destaca también, por su colorido y expresividad, el gran lienzo firmado por Carlos Luis Ribera que representa a los Reyes Católicos con su corte de campaña ante Granada.
CAPILLA DE SAN ENRIQUE
Obra patrocinada por el Arzobispo Don Enrique de Peralta y Cárdenas y construida por los canteros Juan de Sierra y Bernabé de Hazas. Ocupaba el espacio resultante de la unión de dos capillas anteriores y se terminó en 1674. El Cabildo exigió que se respetaran algunos elementos de las antiguas capillas y que se instalara en el retablo de la nueva, la venerada imagen del Ecce Homo, una imagen flamenca de la escuela de Amberes, de autor desconocido,
Este retablo mayor pertenece al barroco de la época y preside la imagen de San Enrique emperador, titular de la capilla y homónimo del arzobispo.
CAPILLA DE SAN JUAN DE SAHAGÚN
Esta capilla está documentada desde principios del S. XIV con el nombre de Santa Catalina y también de los Rojas, familia que la construyó y tuvo en ella su enterramiento. Desde 1765 está dedicada a San Juan de Sagahún, santo canonizado en el siglo anterior, que había sido canónigo de la Catedral de Burgos. Sus reliquias pasaron así al nuevo retablo de esta capilla e incluye su imagen, con atuendo de canónigo, tallada por Juan Pascual de Mena en 1770.
Arquitectónicamente, la capilla ha sufrido muchas modificaciones. Mantiene todavía estructuras renacentistas, con las que conjuga ornamentación barroca e incluso quedan algunos indicios tardorrománicos.
CAPILLA DE LAS RELIQUIAS
Construida en 1765 en estilo barroco por el arquitecto Fray José de San Juan de la Cruz, con la necesidad de albergar el gran inventario de reliquias que atesoraba la Catedral. Se incluyen las de numerosos personajes bíblicos, santos e incluso una espina de la corona del Señor. Unas son auténticas y otras estimadas como tales en inventarios existentes desde la baja Edad Media.
Esta capilla sólo tiene acceso por la sacristía, a la que se entra por la capilla de San Juan de Sahún. Pero puede verse a través de la reja acristalada que separa ambas capillas.
CAPILLA DE LA PRESENTACIÓN
Es conocida también como capilla de la Consolación, de San José y de los Lerma. Fue patrocinada por el canónigo Don Gonzalo de Lerma y realizada entre los años 1519 a 1524 por el maestro Juan de Matienzo, siguiendo el gusto suntuoso como el de la capilla de los Condestables.
En el centro está el sepulcro alabastrino del fundador. Y junto a él, comparten la capilla otros sepulcros pertenecientes a familiares y amigos.
Destaca la estrella octogonal de la bóveda, que se apoya sobre un doble sistema de trompas con ornamentación renacentista, y el óleo sobre tabla de la Sagrada Familia pintado por Sebastiano Luciani “del Piombo” hacia 1525.
CAPILLA DEL SANTÍSIMO CRISTO DE BURGOS
Esta capilla está dedicada exclusivamente al culto y a la oración. Es una crujía del primitivo claustro que ha pasado por numerosas reformas. A finales del siglo XIX, el arquitecto Lampérez le dio su disposición actual.
El retablo mayor, de estilo neogótico, enmarca la imagen de Cristo Crucificado, obra del siglo XIV, de origen flamenco, de madera, totalmente articulada y recubierta de piel de becerro. Desde el 30 de enero de 1836 es conocida como Capilla del Santísimo Cristo por la importancia de esta imagen que la preside, muy venerada en Andalucía e Hispanoamérica donde es conocida como El Señor de Burgos.
Destaca también una imagen coronada de la Virgen con el niño, policromada, del siglo XIV.
“PAPAMOSCAS”
Se conoce así al famoso muñeco que da las campanadas del reloj mientras abre y cierra la boca. Está situado en el ventanal izquierdo del primer compartimento de la bóveda de la nave central, según se entra por la puerta de Santa María.
A su izquierda, el “Martinillo” que contempla la escena desde un balcón, da los cuartos y las medias. Ambas figuras son del siglo XVI y su aderezo definitivo, en el siglo XVIII, se debe al relojero salmantino Francisco Álvarez.
RETABLOS DE LA GIROLA
Los tres retablos renacentistas construidos en piedra de Briviesca por Felipe Vigarny entre 1498 y 1503 están enmarcados, tras el altar mayor de la nave central, por la compleja ornamentación tardogótica de Simón de Colonia. Su índole renacentista supuso una gran novedad en la Catedral y cimentó la fama de su autor.
. Cristo camino del Calvario. Destaca la expresividad de los rostros, el dinamismo de los personajes, la equilibrada distribución de los mismos y el sentido de la perspectiva.
. Cristo crucificado entre los ladrones. Contrasta la serenidad de Cristo con las contorsiones de los tros crucificados. Actualmente las figuras de las Santas Mujeres y la Madre dolorosa, sufren el mal de la piedra.
. Cristo bajado de la cruz y Cristo resucitado. Esta doble representación también esta afectada por el llamado mal de la piedra. Y como en los otros retablos hay un apostolado sedente: cuatro Apóstoles bajo cada cuadro, con sus respectivos doseletes y peanas.
RETABLO MAYOR
Este grandioso retablo fue realizado entre 1562 y a 1580 y en él participaron numeroso artistas dirigidos por Rodrigo de la Haya. Terminó de asentarse en 1585 y se desmontó para pintarlo y dorarlo en 1593, concluyéndose esta tarea en 1596.
Su estructura es renacentista y está organizado en tres cuerpos más un ático, que se dividen, de abajo a arriba, en una calle central y otras tres a cada lado.
En la hornacina central se halla Santa María la Mayor, cuya imagen gótica de plata preside. Interesan algunos aspectos iconográficos, como la importancia concedida al sagrario, así como a las reliquias de Santa Victoria y las Santas Centola y Elena.
CLAUSTRO BAJO
La Catedral tiene dos claustros superpuestos. Este claustro bajo es en la actualidad uno de los claustros ojivales más bellos de España. Una obra equilibrada y armónica del gótico del último tercio del siglo XIII, proyectado y ejecutado por el maestro Enrique. Mantiene sus amplios y luminosos ventanales y su riqueza escultórica, tanto monumental como decorativa, que le otorgan su singular encanto.
GRAFFITI DE SAN CRISTÓBAL
Al hacer la limpieza de las paredes del brazo sur del crucero, aparecieron unos trazos en la pared, que resultaron ser de una imagen grande y policromada de San Cristóbal que data del siglo XIV. Al haber desaparecido casi toda la policromía, los expertos decidieron marcar en negro los trazos, como se ve en la actualidad.
Hasta su descubrimiento, ocupaba su lugar un cuadro grande de San Cristóbal pintado en el siglo XVIII, que se había colocado con el fin de “ocultar” este graffiti ya estropeado y sin policromía.
El cimborrio se alza majestuoso en el mismo centro de la Catedral, en el punto exacto donde se cruzan la nave principal y el crucero.
Pero éste no es el original, ya que en la noche del 3 de marzo de 1539 el cimborrio gótico que había construido Juan de Colonia se vino abajo. El mismo día del hundimiento, el Cabildo ordenó la construcción del actual al arquitecto burgalés Juan de Vallejo. La construcción comenzó en 1540 y hasta 1573 no estuvo totalmente finalizado.
Consta de ocho lados y dos pisos que se sostienen en cuatro gigantescos pilares rematados en su parte superior por cuatro espectaculares agujas.
PILARES. Destacan los 16 medallones, representativos de virtudes o de profetas y los escudos del cardenal don Juan Álvarez de Toledo y el del Cabildo. Sirven de respaldo a estatuas de los grandes santos Padres de Occidente, San Juan Baustista, Evangelistas y Apóstoles. Los pilares están rematados por atlantes. Los constructores dejaron una inscripción con la fecha en la que habían rebasado esa altura.
PRIMER CUERPO. El puesto de honor corresponde a al grupo de la Asunción de la Virgen, titular de la Catedral: la imagen de María es de una exquisita belleza clásica y está rodeada de ángeles, para ser coronada. También están representadas las santas Victoria y Centola junto al escudo de la ciudad de Burgos, entre otros.
SEGUNDO CUERPO. Podemos admirar los bellos ventanales ajimezados y las imágenes de los profetas del Antiguo Testamento. Una compleja ornamentación, de estatuaria menor y recursos platerescos, llena los paramentos. Desde la balconada superior, arrancan los nervios de la gran estrella con que culmina esta obra singular.
SIMBOLOGÍA. La Catedral, vista desde el aire, parece un gran navío. La popa serían las dos torres de la fachada principal, plaza de Santa María, y el cimborrio sería la torre de mando. Además, desde las cubiertas, se descubre la imagen de Cristo Majestad, con la bola del mundo en la mano, como guiando la nave.